Skip to content

La técnica de integración del ciclo vital (ICV) y el trabajo de la autoestima

blog mensalus-Integracion ciclo vital_15719506_sEn ocasiones, el cerebro mantiene estados de alerta que aparecieron en el pasado tras experimentar un ambiente hostil y que, en la actualidad, ya no tienen una función constructiva.

En post anteriores presentábamos la técnica de Integración del Ciclo Vital (ICV) como un trabajo dirigido a integrar aquellas experiencias de vida pasadas que despiertan mecanismos limitantes para el individuo.  En esta ocasión, Rebeca Alonso, psicóloga colaboradora del INSTITUT D’ASSISTENCIA PSICOLOGICA I PSIQUIATRICA MENSALUS, centra la atención en el trabajo de la autoestima tomando como referencia nuevamente la técnica de Integración del Ciclo Vital.

 

El ICV, ¿cómo contempla el trabajo de la autoestima?

La autoestima en sí es un sentimiento de amor y aceptación hacia uno mismo.  Poder experimentar esta sensación no siempre es fácil desde la terapia verbal.  Técnicas como el ICV buscan aquella parte vivencial y emocional difícil de explicar con palabras.

El tratamiento básico de la autoestima, en ocasiones, se confunde con el trabajo terapéutico dirigido a potenciar el ego y la autoimagen.  En este segundo caso estaríamos hablando de detectar y promover recursos personales que el individuo ha obtenido a lo largo de su vida.  En cambio, cuando nos referimos estrictamente a autoestima, perseguimos algo mucho más básico y primario.

La autoestima está relacionada con poseer un “yo sólido”.  Esta solidez del self requiere de una coherencia de la totalidad del ciclo vital y esto es justamente lo que busca la técnica de Integración del Ciclo Vital (ICV).

 

¿Cómo lo hace?

Una de las intervenciones principales es la conexión con el “yo bebé”.  Esta conexión se consigue a partir de la visualización de la primera etapa de vida y la transmisión de amor incondicional hacia ese momento.  La persona experimenta la aceptación y el sentimiento de valía que todos debemos poseer por el mero hecho de existir.  Los procedimientos para lograrlo son guiados por el terapeuta, quien promueve la capacidad de recibir el amor que el “yo bebé” necesita para sentirse seguro.

Poco a poco, el paciente se hace cargo de su “yo bebé” y vive el sentimiento de ternura y cuidado hacia él mismo.  Cuando esto sucede, la persona ya está experimentando la autoestima.  A su vez, por medio de la imaginación activa y manteniendo el contacto con el “yo bebé”, el terapeuta le ayuda a recorrer todas las fases de su ciclo vital como si de una película se tratara.

 

¿Qué conseguimos con esto?

Lo que conseguimos es reconstruir el yo y la narrativa de vida de esa persona basándonos en la relación de padres e hijos que tienen un apego seguro, así como promover la capacidad de ofrecer y recibir amor continuo (esto se hace notable a lo largo de toda la visualización del ciclo vital).

Dicho esto, de un modo resumido podríamos afirmar que el ICV persigue dos factores básicos que definen la autoestima: el sentimiento de amor incondicional hacia uno mismo y la visión del “yo sólido” a lo largo del tiempo.

 

¿Existen otros modos de mejorar la autoestima por medio del ICV?

Sí.  Puede que una persona haya elaborado una correcta construcción del “yo bebé” (condiciones favorables en la infancia) pero, en un momento de su vida, haya vivido una experiencia traumática.  Una experiencia traumática puede destruir la autoestima y la coherencia del yo, arrebatando así el sentimiento de valía y de auto aceptación.

Cuando esto sucede es importante buscar modos de reparar tal destrucción.  Concretamente, el ICV rehace aquellas redes neuronales disfuncionales que alimentan la experiencia traumática e impiden que la persona se sienta bien.

 

¿A qué te refieres con la destrucción de “la coherencia del yo”?

En ocasiones, la persona que ha sufrido una experiencia traumática mantiene una narración de su historia de vida que no integra la experiencia, ya sea porque la evita (la tiene cerrada bajo llave), porque no la recuerda (no es consciente de su existencia) o porque manifiesta que no le afecta (no reconoce el grado de importancia).

Cuando la experiencia no está integrada, muy posiblemente el individuo no funcionará en su día a día y no sentirá esa solidez interna de la que hablábamos.  Esto puede observarse con reacciones concretas ante situaciones que guarden una relación con la experiencia traumática (Ej.: una mujer que ha vivido un trauma con un hombre y ahora manifiesta: “ningún hombre me agrada, me disgusto fácilmente con todos los que conozco”).

Así mismo, comentarios del tipo: “no me siento seguro”, “no me reconozco”, “no me siento bien conmigo mismo”, “tengo reacciones que no me gustan”, etc., son ejemplos de discursos que manifiestan los pacientes.

 

Siguiendo con el trabajo de la autoestima, ¿qué otros tipos de intervención realiza el ICV?

 El protocolo desde la concepción y el protocolo del apego son dos intervenciones más.

El protocolo desde la concepción conecta por medio de la imaginación activa con el momento de la unión óvulo-espermatozoide, aquel instante en el que se empieza a formar nuestro ser.  La visualización guiada de imágenes intrauterinas ayuda a activar la energía vital y con ello aumentar el bienestar y la autoestima

 

…Todos merecemos ser amados por el mero hecho de existir.

Muchas gracias Rebeca.

Entrevista realizada por Mª Teresa Mata.

firma-rebeca-alonso

Tabla de contenidos
Mensalus
Mensalus
Estamos formados por un colectivo de más de 30 profesionales independientes, con un alto grado especialización en las diferentes áreas de Salud Mental. Ello permite ofrecer una asistencia individualizada, pero integrada en un equipo multidisciplinar, en las áreas de psicología, psiquiatría, neuropsicología, psicopedagogía, coaching y crecimiento personal.
Secciones del Blog

Solicita información