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TRASTORNO PSICOLÓGICO O DIFICULTAD FISICA EN LA INFANCIA. PAUTAS DE APOYO A LOS PADRES

Trastorno psicologico hijos_ pautas padres_Bloc_9715070_xxl“Son muchos los padres que se sienten desamparados cuando a un hijo se le diagnostica un trastorno o dificultad . Algunos padres, cuando reciben un diagnostico, no saben cómo abordarlo”.

“Cuanto más se naturalicen las explicaciones entorno a su dificultad, más rápido y fácil se normalizará la aceptación por parte del entorno.  Esto se transmitirá en comodidad para el niño”. 

 “La sobreprotección no le ayudará a desarrollarse de un modo seguro, todo lo contrario, fomentará miedos e inseguridades”. 

 

En la siguiente entrevista, Alexandra Escura, psicóloga colaboradora del INSTITUT D’ASSISTENCIA PSICOLOGICA I PSIQUIATRICA MENSALUS, nos habla sobre algunas pautas que pueden resultar de especial utilidad para aquellos padres que no saben cómo abordar la problemática/trastorno que manifiesta su hijo.

 

¿Cómo viven los padres el diagnóstico de un trastorno o dificultad física o psicológica de un hijo?

Son muchos los padres que se sienten desamparados cuando a un hijo se le diagnostica un trastorno o dificultad.  Nuestra sociedad está llena de tabúes en este sentido.  A lo largo de generaciones muchas familias han mantenido bajo llave todo tipo de diagnósticos, generando así confusión e inseguridad tanto a la persona afectada como a aquellos que la rodean (“No sé qué le pasa realmente a mi hermano, es algo que nunca se ha hablado en casa”).

Con esta herencia emocional y realidad social, algunos padres, cuando reciben un diagnostico, no saben cómo abordarlo.

Por este motivo, la primera pauta es que, tanto los padres como el entorno más próximo, acepten las dificultades o alteraciones que presente el pequeño y focalicen la energía en potenciar sus capacidades en lugar de “ocultar” sus dificultades.  La comunicación sobre la problemática entre los principales miembros de la familia es fundamental.

Son muchas las dudas y preocupaciones.  Los padres tienen que buscar espacios en los que expresar su malestar evitando hacerlo delante del niño.

 

Algunas parejas, tras el diagnóstico de un trastorno o dificultad de uno de los hijos, manifiestan haber dejado a un lado su rutina.  ¿Es algo habitual?

Sí.  Es frecuente que, cuando un hijo presenta una dificultad, los padres dediquen mucho tiempo a atenderle y olviden el cuidado a uno mismo, a la pareja, a las relaciones sociales y laborales, e incluso, a la atención emocional de los hermanos.  Mucha dedicación no es garantía de mejor atención, es incluso sinónimo de desprotección hacia otros ámbitos que garantizan el equilibrio y el funcionamiento del sistema familiar.

 

¿Qué pueden hacer los padres para mantener el equilibrio del sistema familiar?

Centrándonos en la atención al resto de hijos, es importante guardar un espacio a cada uno de ellos para charlar a solas con papá y/o mamá.  Se trata de buscar un ratito diario o un momento semanal con el fin de promover la comunicación (aquella que va más allá del: “¿Qué tal el cole? Bien”),  y fortalecer así la relación.

Paseos en bici, ir a comprar el pan y dar una vuelta a la manzana, salir al parque, preparar un postre, volver andando de una visita o recado, etc., son ejemplos de espacios privados para compartir y charlar de forma distendida y fomentar el tú a tú.  De este modo, cuando el hijo necesite hablar, sabrá que puede hacerlo en estos espacios e incluso buscarlos (“¿Papá, volvemos andando?”)

 

Uno de los temas que despiertan más dudas es: “¿cómo le explico a mi hijo lo que le ocurre?”.  ¿Qué pautas pueden resultar de ayuda?

 El hecho de hablar con nuestro hijo sobre qué le ocurre (ya sea un problema físico o psicológico) está íntimamente ligado con naturalizar las explicaciones que despierta su dificultad de cara a los demás.  Cuanto más se naturalicen las explicaciones, más rápido y fácil se normalizará la aceptación por parte del entorno y esto se transmitirá en comodidad para el niño.

Por lo que refiere al hecho de hablar con el niño, es importante hacerlo con palabras adaptadas a su edad. Un modo es explicarle que el hecho de ser o tener algo que nos hace distintos no es malo, porque todos tenemos algo que nos diferencia de los demás.

Cuando se trata especialmente de un tema físico podemos hacer hincapié en que, a pesar de tener un aspecto que nos hace distintos (por ejemplo llevar audífonos o una malformación), tenemos la oportunidad de poder oír, ver, andar (es decir, nos centraremos en la utilidad que sigue teniendo esa parte del cuerpo afectada).  Este trabajo puede reforzarse por medio de la lectura de cuentos que transmitan este tipo de mensajes.

Así pues, si el hijo naturaliza lo que le ocurre, le será mucho más fácil aceptarse y que su entorno también lo haga.  Sin miedo a que le pregunten.

 

¿Podrías darnos algún ejemplo de cuento o libro?

Para niños pequeños muchas veces recomendamos el cuento de “Elmer” de David Mckee.  Habla sobre un elefante que es distinto a los demás.  Él es multicolor, algo impresionante, pero el protagonista no vive bien esta diferencia y, cansado de ser distinto, decide escaparse de la manada y buscar una solución..

Los cuentos ilustrados son fuentes de mensajes ricos en Inteligencia Emocional.  Es fundamental educar a los pequeños en Inteligencia Emocional, es decir, que conozcan desde edades tempranas qué son las emociones y cómo se expresan y regulan.  Si aprenden a identificarlas será más fácil que pongan nombre a aquello que les ocurre y lo compartan con nosotros.  Por ello, también es importante que los padres expresen y compartan sus emociones en familia (evitando aquellas que puedan producirles excesiva preocupación).

 

¿A qué más aspectos pueden los padres prestar especial atención?

Es importante estar atentos a los cambios de conducta, regresiones, aparición de miedos, aislamiento, etc.  Son niños pequeños y es normal que existan rabietas, temores, etc.  Pero es importante permanecer alerta cuando se produzcan de forma brusca y prolongada ya que pueden ser signo de un malestar concreto.

 

Algunos padres manifiestan esta atención por medio de la  sobreprotección ¿Cómo puede este hecho influir en el desarrollo del niño?

Estar atento es una cosa y observar para anticiparnos continuamente y proteger al pequeño, es otra.  La sobreprotección no le ayudará a desarrollarse de un modo seguro, todo lo contrario, fomentará miedos e inseguridades.  Es normal querer proteger a los hijos que presentan dificultades, pero necesitan aprender a frustrarse y superarse, lo importante es facilitarle herramientas.

Por otro lado, el refuerzo positivo es una fantástica herramienta para valorar y fomentar los progresos que observemos.  Este reconocimiento es uno de los mejores regalos que podemos ofrecerles: alimentará una base segura que funcionará a modo de protección individual y no externa.

Muchas gracias Alexandra.

Entrevista realizada por Mª Teresa Mata.

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