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Habilidades Sociales para Niños: Detección y mejora

Habilidades Sociales para Niños

Las habilidades sociales en niños son el pasaporte para una comunicación no violenta. El uso de la empatía y la asertividad en nuestra capacidad comunicativa se labra desde pequeños. De hecho, las habilidades sociales son básicas para construir nuestro autoconcepto y promover relaciones interpersonales sanas.

Esta semana, el equipo del INSTITUT D’ASSISTENCIA PSICOLOGICA I PSIQUIATRIA MENSALUS, nos habla sobre el trabajo de las habilidades sociales desde niños.

Habilidades Sociales para Niños

 

¿Por qué debemos mejorar las habilidades sociales?

 Las habilidades sociales nos ayudan a reconocer y potenciar capacidades relacionadas con la identificación de emociones en otras personas, un proceso esencial para lograr relaciones interpersonales satisfactorias. La identificación de las emociones ajenas está íntimamente relacionada con la empatía, la capacidad por “ponerse en la piel del otro” a través de la observación, la escucha activa y el diálogo.

Por otro lado, la asertividad (aquel estilo comunicativo que nos permite poner límites, decir no, expresar nuestra opinión y velar por nuestros derechos y necesidades) es una herramienta básica para relacionarnos con el mundo desde la construcción de mensajes basados en el respeto y el amor propio.

En definitiva las habilidades sociales nos permiten tomar una posición más objetiva ante los problemas (una visión desde la distancia, desde una posición de “espectador”)  con el fin de no personalizar mensajes, no tomar un exceso de responsabilidad y buscar soluciones prácticas y funcionales (en la medida de lo posible).

Cómo se detectan en niños

El trabajo de habilidades sociales en la infancia es una tarea primordial de cara a construir el self desde una base segura. Esta base seguirá creciendo en la adolescencia, una etapa en la que el tú a tú con los iguales se convierte en el elemento protagonista.

El trabajo a través de los juegos de rol en los que el niño adopta un papel y se relaciona jugando a “experimentar” distintas posiciones, los cuentos ilustrados en los que quedan reflejados distintos estilos comunicativos, los debates en los que se entrena el turno de palabra, etc., son modos de detectar y trabajar desde pequeños aquellas capacidades relacionadas con la autoexpresión, el autocontrol, la escucha, el valor de las palabras, etc.

Dinámicas y habilidades sociales

Entre las principales dinámicas relacionadas con la adquisición de habilidades sociales, destacamos aquellas que velan por una comunicación no violenta (en casa, en el colegio, en el instituto, en el deporte, etc.)

Una dinámica útil para trabajar desde muy pequeños es “el cuento de la tortuga”, una historia que explica las habilidades de una tortuga para relacionarse con sus amigos. El cuento utiliza esta metáfora para recordar un mensaje: igual que la tortuga se metía en su concha cada vez que se sentía enfadada, nosotros podemos meternos en una concha imaginaria, relajarnos hasta que se nos pase el enfado y, de este modo, no reaccionar con conductas impulsivas que retroalimenten una comunicación agresiva en la que, seguro, perderemos más que ganaremos.

Con este escenario el psicólogo trabaja distintas etapas: se enseña al niño a adoptar una posición física de “caparazón” tras responder a la palabra “tortuga”, el pequeño aprende a relajarse muscularmente en esta posición, mejora la conciencia corporal y busca sensaciones que faciliten la calma en lugar de la tensión, consigue aplicar la posición de “tortuga” en distintos contextos y situaciones al mismo tiempo que aprende estrategias para solucionar conflictos, etc.

 

La comunicación no violenta y la etapa adulta

La asertividad es la expresión de una sana autoestima. Es el pasaporte que permite la comunicación no violenta. Por ello, el trabajo desde niños y adolescentes ayuda a integrar unos mensajes básicos para el autoconcepto sano y, paralelamente, para la convivencia:

  • Ser asertivos significa manifestar nuestros derechos y posicionarnos.
  • La asertividad contempla el respeto por el otro y por uno mismo.
  • La asertividad busca la escucha activa, de lo contrario, no podemos ponernos en el lugar del otro (escuchar, no oír).
  • Ponernos en el lugar del otro sí; dejar a un lado nuestras necesidades para complacer únicamente las del otro
  • Ser asertivos significa saber decir no cuando sea necesario.
  • En ocasiones, el silencio también puede ser una técnica asertiva, un modo de posicionarnos.
  • Ser asertivos no significa expresar en ese mismo momento nuestra disconformidad. Podemos buscar el momento que más se ajuste a ello (autocontrol).
  • En ocasiones podemos buscar un espacio permitido para expresar la agresividad. El dibujo o la narrativa son dos buenas herramientas.

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