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LOS PELIGROS DE LA AUTOMEDICACIÓN

La automedicacion conlleva una serie de peligros. Las personas solemos buscar soluciones rápidas ante situaciones de malestar psíquico y físico. La retirada brusca de la medicación puede provocar malestar físico y psíquico y la aparición de sintomatología como cefalea, insomnio, irritabilidad, náuseas, inquietud, etc..

La utilización de medicamentos sin la intervención de un médico que diagnostique, prescriba y supervise el tratamiento, es una práctica habitual en nuestro país.

Tal y como nos explica la Dra. Pilar Hurtado, estamos habituados a usar medicación sin la supervisión de un especialista para tratar síntomas “menores” como el dolor muscular, la cefalea, la fiebre, la mucosidad, etc.  De hecho, existen toda una serie de medicamentos encaminados a solventar esta tipología de síntomas que no necesitan receta médica.  Aún así, es importante diferenciar este tipo de medicación de aquella que sí precisa de una receta médica para su dispensación.  En el caso de esta entrevista, hablamos de toda aquella medicación encaminada a solventar un malestar psíquico.

En la siguiente entrevista, Pilar Hurtado, Médico colaborador del INSTITUT D’ASSISTENCIA PSICOLOGICA I PSIQUIATRICA MENSALUS, nos habla sobre los peligros de la automedicación y ofrece pautas para aquellas persona que estén tomando medicación sin la supervisión de un especialista o hayan pensado en suspender el tratamiento farmacológico de forma repentina.

 

¿Qué sintomatología habitualmente provoca que las personas se automediquen sin pautas psiquiátricas?

 El insomnio, la ansiedad, la irritabilidad o la tristeza, son síntomas comunes de sufrimiento por los que, en ocasiones, las personas usan medicación sin la valoración previa de un especialista.  Otros síntomas pueden ser aquellos que presentan un componente físico más destacado, como el dolor de cabeza, los cambios de hábito intestinal (diarreas y estreñimiento), bruxismo y dolores musculares inespecíficos, todos ellos asociados a tensión psíquica y física.

 

¿Por qué actuamos de este modo? (medicar sin consultar a un especialista)

En nuestra sociedad, estamos habituados a usar medicación para tratar síntomas menores como el dolor, la fiebre, la acidez de estómago, el resfriado, etc. durante un tiempo limitado.  De hecho, existen medicamentos que no necesitan receta médica para comprarlos en la farmacia.  Aun así, que un medicamento no requiera receta para su dispensación, no quiere decir que sea inocuo y no pueda resultar perjudicial en determinadas situaciones, puesto que no deja de ser un medicamento.

Las personas solemos buscar soluciones rápidas ante situaciones de malestar psíquico y físico, por ejemplo, ante la aparición de síntomas provocados por el estrés o en cuadros de ansiedad y tristeza reactivos a alguna situación vital.  En muchas ocasiones, de manera automática, evitamos parar y observar qué nos está pasando.  Haciendo referencia a la temática que hoy nos ocupa, esto ocurre cuando usamos la automedicación para mantener el mismo ritmo y no prestamos atención a las señales que nuestro cuerpo y nuestra mente nos proporcionan.

 

¿Qué peligros conlleva el hecho de automedicarse?

La automedicación sin control médico conlleva una serie de riesgos para la salud que, en muchos casos, desconocemos.  Estos riesgos son:

  • Toxicidad ante la aparición de efectos secundarios, reacciones adversas y en algún caso intoxicación.
  • Falta de efectividad si la medicación se utiliza en situaciones en las que no está indicada.
  • Dependencia o adicción de medicación psicotrópica (una sustancia psicotrópica es un agente químico que actúa sobre el sistema nervioso central) tras el uso sin control.
  • Enmascaramiento de procesos clínicos graves y, por lo tanto, retraso en el diagnóstico y el tratamiento.
  • Interacciones con otros medicamentos o alimentos que la persona está tomando; puede producirse una potenciación o una disminución del efecto del medicamento.

 

¿Y de retirar la medicación de golpe sin un seguimiento psiquiátrico?

La retirada brusca de la medicación puede provocar malestar físico y psíquico y la aparición de sintomatología como cefalea, insomnio, irritabilidad, náuseas, inquietud, e incluso síntomas más graves según el tratamiento pautado, así como la reaparición de síntomas previos a la toma de medicación.

 

¿Qué indicaciones darías a todas aquellas personas que nos están leyendo y se encuentran en esta situación?

En primer lugar, consultar con un especialista para valorar los síntomas de malestar y la necesidad de un abordaje farmacológico.  En caso que se aconseje un tratamiento psicotrópico, establecer un vínculo de confianza con el profesional para evaluar dudas, preocupaciones, expectativas, y decidir un plan conjunto de seguimiento según las características del tratamiento y del proceso.

Otros consejos básicos son:

  • Si usted observa que los síntomas continúan e incluso empeoran, consulte a un especialista.
  • Lleve un control de todo aquello que haya tomado; no nos referimos únicamente a medicación, también incluimos hierbas medicinales, homeopatía, vitaminas, suplementos, etc.  Además, es importante que sepa durante cuánto tiempo lo ha hecho.
  • Cuando esté tomando medicación, evite el consumo de alcohol u otras sustancias tóxicas.  Dicho consumo puede disminuir su capacidad de reacción, por ejemplo, en la conducción.

 

Muchas gracias Pilar.

Entrevista realizada por Mª Teresa Mata.

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