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5 PAUTAS PARA GESTIONAR LAS CRÍTICAS

 

Recibir una crítica muchas veces no se convierte en una tarea fácil, sobre todo cuando afecta a un área de nuestra vida en la que nos sentimos especialmente inseguros. Un punto esencial para gestionar las críticas y responder asertivamente a ellas será conocer qué ponemos en duda de nosotros mismos cuando las recibimos.

Esta semana, el equipo del INSTITUT D’ASSISTENCIA PSICOLOGICA I PSIQUIATRIA MENSALUS, nos enumera algunos de los motivos por los cuales reaccionamos negativamente a las críticas con el fin de aumentar nuestro autoconocimiento y mejorar la gestión de las mismas.

 

Gestionar las críticas

Recibir una crítica de otra persona puede hacernos sentir vulnerables y, como sabemos, esto es algo que especialmente no nos gusta (aunque, en realidad, pueda ser un gran modo de auto conocernos y conectar con quienes somos).

En ocasiones, la elevada exigencia y el miedo al fracaso despiertan mecanismos de defensa que, en lugar de promover la reflexión, nos conducen al auto boicot o a una actitud altamente defensiva y destructiva para la relación con la persona que emite la crítica.

Siempre que recibamos una crítica, en primer lugar, será importante analizar su nivel de constructividad. No es lo mismo gestionar una crítica que pretende señalar un aspecto concreto con el fin de mejorar una situación, que una crítica que tiene como objetivo hundir todo aquello que señala.

Así pues, centrémonos en aquellas críticas que realzan desde el respeto y promueven la conexión.

Asertividad y críticas

Tal y como enunciábamos, gestionar las críticas no es una tarea fácil y, en muchos casos, puede que respondamos de un modo poco asertivo a las mismas.

Recordemos que la asertividad es aquel estilo comunicativo que enciende la escucha activa, recuerda nuestros propios derechos y responsabilidades, nos convierte en personas permisivas con nosotras mismas y los demás, nos capacita para poner límites y decir no, empatiza, etc.

Cuando no respondemos asertivamente a las críticas, lo que a veces hacemos es:

  • Contraatacar con otra crítica.
  • Ser vengativos, por ejemplo, negando a la otra persona la posibilidad de expresarse.
  • Dar la razón al otro desde el cinismo.
  • Utilizar la excusa y la justificación sin dar opción al análisis del mensaje recibido.
  • Pedir perdón de forma insistente sin reflexionar sobre nada.
  • Lamentarnos y culparnos desde el juicio autodestructivo.
  • Desconectarnos .

Afrontar las críticas

A lo largo de la vida recibimos multitud de críticas pero, por supuesto, no todas son igual de válidas ni tampoco tienen la misma importancia. Para evaluarlas y llegar a la conclusión de aceptarlas y acoger su mensaje o, por el contrario, desestimarlas, puede resultar de ayuda tener en cuenta:

  • Su nivel de validez.
  • Quién hace la crítica.
  • Qué motiva a aquella persona a realizar la crítica.
  • Con qué frecuencia aparece la crítica.
  • Reflexionar sobre qué puede aportarme la crítica (qué puedo ganar con ella).

Dicho esto, existen distintos tipos de críticas y será importante que seamos conscientes del tipo al que nos enfrentamos:

  • Constructivas y solicitadas (las pedimos para que nos aporten información relevante).
  • No solicitadas pero bien formuladas y constructivas (realizadas desde el respeto).
  • Críticas no solicitadas y agresivas (con intencionalidad de herir).

Concretamente, las críticas respetuosas que nos ayuden a construir serán una oportunidad para plantear algo distinto a “lo conocido”. En este caso, preguntar más sobre la crítica puede ser una manera realmente interesante de conectar con el emisor y de abrir una puerta al cambio con el fin de ganar y mejorar. Así mismo, la crítica constructiva también es una oportunidad para reafirmar aquello en lo que creemos justamente tras parar y reflexionarlo (Ej.: “agradezco tu opinión pero yo prefiero hacerlo de este modo, me resulta más gratificante”).

Cinco pautas para gestionar las críticas

Con todo ello, para saber afrontar cualquier tipo de crítica de manera positiva, existen cinco puntos básicos que debemos recordar:

  1. No personalizar a partir de recordar que no tenemos que hacernos obligatoriamente con aquella información (podemos filtrarla y analizarla). Por este motivo será importante contemplar el mensaje en lugar de mimetizarnos con el mensaje.
  2. Aceptar la imposibilidad de gustar a todo el mundo.
  3. Tener una actitud de aprendizaje constante (al final, esto es lo que nos llevamos)
  4. Valorar los beneficios, sentir que la crítica tiene una parte de oportunidad muy interesante dado que, en el caso de las críticas constructivas, estas ofrecen la posibilidad de:
    1. Reflexionar sobre algo nuevo.
    2. Mejorar.
    3. Reforzar nuestro punto de vista.
    4. Fomentar el entendimiento con la otra persona y sentir la proximidad.
    5. Aumentar nuestro autoconocimiento emocional.
  5. Recordar que siempre podemos decidir sobre la información que recibimos.

Y tú, ¿cómo gestionas las críticas?

 

Fuente: “Camarero, este café está frío” de Raquel Ballesteros

 

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