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CAMBIOS FÍSICOS EN LA ADOLESCENCIA

Los cambios físicos durante la adolescencia son una fuente de inseguridad para el joven. Así mismo, dichos cambios van acompañados de importantes cambios emocionales que quedan reflejados en su actitud y en su modo de relacionarse.

Esta semana, el equipo del INSTITUT D’ASSISTENCIA PSICOLOGICA I PSIQUIATRICA MENSALUS, nos habla sobre qué repercusión tienen los cambios físicos durante la adolescencia y nos ofrece algunas pautas para los padres.

 

¿Cómo afectan los cambios físicos durante esta etapa?

Los cambios físicos durante la adolescencia pueden vivirse desde el miedo y la preocupación. Igual que todos los cambios, la metamorfosis que experimenta el cuerpo tiene una clara repercusión a nivel emocional. La búsqueda de la propia identidad y la falta de experiencia características de este momento vital se ven reflejadas en la interacción con uno mismo y la interacción con los demás. Las relaciones con los iguales y el descubrimiento de la sexualidad son los dos grandes escenarios que despiertan más interés y alerta de forma simultánea.

 

¿Por qué resulta difícil hablar con el adolescente sobre estos temas?

La adolescencia es un periodo de tensión y divergencias. La dificultad por expresar el malestar que despiertan los cambios, choca con la necesidad que tienen los padres por saber. Debido a ello, algunas charlas terminan en una guerra comunicativa de la que, difícilmente, nadie sale bien parado.

La dificultad sobre todo aparece cuando el joven interpreta la atención recibida como exceso de control, falta de confianza e incomprensión.

 

¿Qué puede resultar de ayuda en estos casos?

En primer lugar, crear un clima en el que el joven se sienta acompañado y no interrogado.

En segundo término, es importante no restar valor a la preocupación del joven. Especialmente, los temas relacionados con los cambios físicos, a veces se abordan con un “esto es una tontería” o “esto es normal, no pasa nada”, sin ofrecer un espacio de expresión. La necesidad de ser aceptado y el miedo al rechazo son el verdadero discurso que se esconde detrás de comentarios tipo “no me gustan mis muslos”, “quiero que no se vean mis piernas”, “odio mis granos”, etc.

Si el adolescente se siente incomprendido, no querrá acudir a los padres y omitirá información. Estar atentos a cómo el joven vive los cambios físicos a través de entender qué repercusión tienen en su modo de percibir el mundo es esencial para prevenir problemas relacionados con la imagen.

 

¿Cómo afecta al adolescente la devaluación de su autoimagen?

Si el adolescente se siente altamente incómodo con su imagen, no se relacionará libremente con los demás, devaluará progresivamente su autoconcepto y, con ello, su autoestima. Todo ello posteriormente se verá reflejado en momentos como la elección de unos estudios o de una carrera profesional. Es entonces cuando tomar decisiones se convierte en un reto imposible por falta de confianza y miedo al fracaso.

 

¿Cómo puede ayudar la figura del psicólogo?

El psicólogo orienta y trabaja con el adolescente para reducir el impacto emocional que conlleva el proceso de crecimiento y maduración. El autoconocimiento, la autoexpresión, el autocontrol, las habilidades sociales y la motivación por conseguir retos a partir de dibujar objetivos positivo-realistas, son las cinco capacidades que trabajamos para ofrecer al joven nuevas estrategias que faciliten la gestión de su sistema de pensamientos y emociones.

Cuanto mayor sea su inteligencia emocional, más funcional será su adaptación a los futuros cambios en cualquier contexto vital.

Mª Teresa Mata

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